Al llegar a la Torre Crono, descubrieron que el guardián era una vieja figura olvidada: el Constructor, cansado de ver siempre las mismas historias. Spider‑Block le habló de la necesidad de continuidad: que sin recuerdos no había héroes ni villanos, solo piezas sueltas. Conmovido, el Constructor ofreció una última prueba: reconstruir su propio recuerdo favorito.